sábado, 14 de septiembre de 2013

Desmontando mitos de la formación e-Learning Publicado por Cris Arroyo

Soy una de tantas personas que tengo un trabajo con un horario flexible, de esos en los que sabes a que hora entras pero que la hora de salida se dilata según el día y la época del año. También tengo una parcela de vida de la que me gusta disfrutar, pero a la vez quería seguir progresando en mi trayectoria profesional y para ello necesitaba reciclaje y formación. Estaba claro: necesitaba una formación de nivel superior, en  un área con perspectivas de futuro y que pudiese compatibilizar con mi trabajo.

Formación de nivel superior = máster = año lectivo. ¿Un año entero trabajando y a la vez asistiendo a clase? ¿Cuándo, de lunes a jueves, o viernes por la tarde y sábados por la mañana? ¿Y si un día no podía asistir? ¿Y si un día estaba tan cansada que la pereza me vencía y optaba por ir a clase? ¿Y si me salía un plan de fin de semana?. Demasiados inconvenientes a mi pesar, así que la opción de la formación e-Learning se planteo como atractiva.

Sin embargo, existían tantas teorías disuasorias en torno a esta formación... Lo reconozco, comencé mis máster de Tecnología Educativa con pavor, con la sensación acuciante de error en la decisión. Pero 6 meses después aquí estoy, satisfecha con  mi elección. Y hoy vengo a intentar desmontar cinco de esos mitos que acechan sobre el e-Learning y que personalmente me parece que va siendo hora de abandonar:

1. La formación e-Leaning no es de calidad. La calidad de la formación no tiene nada que ver con la modalidad de impartición, sino con la metodología de impartición, los contenidos, la pericia del formador para transmitir los contenidos... Uno de los indicadores de la calidad de la formación es el grado de transmisión de conocimientos al alumno y el grado de aprovechamiento del curso, por lo que permitidme poner en duda que un curso presencial donde el docente hable durante una hora seguida sin interactuar con su público consiga un aprendizaje real en el alumno.

2. Es mejor la impartición presencial por la proximidad del formador. Estos seis meses me han demostrado que los tutores están siempre ahí, dispuestos a responder cada duda, cada consulta, a ofrecerte la información exacta que necesitas. El tutor es capaz de enfocar la información a cada uno de los alumnos para que sean acordes a sus necesidades. En una clase presencial de 25 alumnos el tiempo es limitado y al menos que el grupo sea totalmente homogéneo en cuanto a procedencia y expectativas, es imposible responder las dudas de 25 personas en una hora de sesión presencial.

3. Es mucho más fácil realizar un curso online que realizar un curso presencial. Mentira, y de las gordas. Realizar un curso e-Learning requiere desplegar una serie de capacidades como constancia, autonomía y compromiso.

4. Los cursos e-Learning contribuyen a la "soledad" del alumno. La principal diferencia de la formación virtual es el alto nivel de interactividad que permiten. Los alumnos se relacionan entre sí a través de las múltiples herramientas existente: e-mail, foros, chats, skype, videoconferencias, grupos de trabajo. La relación interpersonal es constante, repercutiendo positivamente en el intercambio de experiencias y en el aprendizaje informal. Por otra parte, el tutor es parte principal en el aprendizaje de alumno, lo acompaña durante todo el proceso.

5. La modalidad no presencial no es adecuada para el desarrollo de habilidades. Sentada delante de mi ordenador he tenido que poner en marcha habilidades tales como búsqueda de información, análisis de datos, filtrado de contenidos, autonomía, organización, planificación y comunicación.

De momento esta es mi opinión y no dudo en concluir que para mi la experiencia está siendo satisfactoria. Si en algún momento cambiase mi parecer, os lo haré saber.