sábado, 16 de noviembre de 2013

El e-portfolio como instrumento de aprendizaje reflexivo x Gonzalo Lorza Blasco



 









 
 


 Desde hace años en la EUCS de Manresa venimos utilizando un e-portfolio de los estudiantes para el desarrollo y valoración de competencias en el prácticum de fisioterapia. Uno de los aspectos más sólidos de esta herramienta es su capacidad para promover la reflexión sobre el aprendizaje, junto con la evaluación de competencias tanto específicas como transversales. Este e-portfolio no se limita a la mera recopilación de trabajos, sino que incluye una narrativa reflexiva que permite la comprensión del proceso de aprendizaje y además puede facilitar la evaluación. Los e-portfolios aparecen como una posibilidad muy interesante, tanto como instrumento de motivación del razonamiento reflexivo, como en lo que respecta a sus posibilidades en el ámbito de los recursos para los alumnos, o también como herramienta de evaluación (Prendes y Sánchez, 2008).
La reflexión es un componente vital del éxito del e-portfolio. Sin la reflexión se convierte en un simple almacén de información, con reflexión éste se convierte, como numerosos investigadores y profesores han puntualizado, en una narrativa de exploración y aprendizaje que idealmente puede ser un recurso a lo largo de la vida del autor (Jafari y Kaufman, 2006). Cuando un trabajo de e-portfolios incorpora la autorreflexión, se refuerza el aprendizaje del alumno debido a que le proporciona oportunidades para autoevaluar su propio crecimiento. Los estudiantes necesitan herramientas cognitivas para ser capaces de comprender su desarrollo. Por esto, la metacognición es un proceso esencial que debe tomarse en cuenta como forma alternativa de evaluación y debe estar presente en un trabajo de portfolios  (Klenowski, 2004).
El desarrollo de e-portfolios implica procesos clave de aprendizaje tales como la autoevaluación, la conversación, el pensamiento reflexivo y la práctica. Al utilizar estos procesos de aprendizaje junto con las prácticas pedagógicas para desarrollar un trabajo de e-portfolios, se fomenta el desarrollo metacognitivo por medio del cual se esclarece el entendimiento de cómo, cuándo, dónde y por qué uno aprende  (Klenowski, 2004).  Las habilidades metacognitivas llevan al alumno a ser consciente de su propio aprendizaje, de la misma manera que también llevarán a la reflexión de la práctica docente de los profesores si se trata de un e-portfolio dirigido a los docentes (Barberà, 2005).
El e-portfolio facilita y fomenta la autonomía del aprendizaje ya que el estudiante debe reflexionar sobre su propio aprendizaje, le permite gestionar los propios éxitos y errores, dominar varios tipos de conocimientos, así como aplicarlos de forma contextualizada (Colén, Giné e Imbernon, 2006).
En el proceso de reflexión en la construcción del portfolio el docente tiene un papel clave en su acompañamiento porque conoce por adelantado que el pensamiento reflexivo es conflictivo para el estudiante en tanto en cuanto implica una revisión, un cuestionamiento y una reformulación de mitos, concepciones erróneas e ideologías establecidas que afectan la propia identificación subjetiva del estudiante con el mundo, el saber y su futura profesión  (Blanch, González y Trafí, 2008).
Villa y Poblete (2007), identifican los aspectos del pensamiento reflexivo que más frecuentemente aparecen citados en la literatura y que mejor pueden ser trabajados y desarrollados durante los estudios universitarios:
  • Capacidad para identificar y superar las concepciones previas que frecuentemente impiden el acceso a razonamientos alternativos.
  • La identificación de elementos clave de una situación o problema.
  • La formulación de preguntas adecuadas que enmarquen un determinado problema y que apunten hacia las primeras orientaciones para su afrontamiento
  • La capacidad para representar las formas de pensamiento.
  • La identificación de las formas de pensamiento que estamos utilizando.
  • La superación de las situaciones de bloqueo mental.
  • La capacidad para desarrollar un pensamiento elaborado y ajustado a una situación profesional o académica, y reconstruirlo y verbalizarlo posteriormente.
  • La conciencia sobre la importancia del contexto y de las implicaciones morales de los retos y problemas.  
Un profesional o un estudiante que no haya desarrollado la competencia del pensamiento reflexivo tenderá a repetir siempre los mismos patrones de pensamiento, y tendrá pocas oportunidades para crecer en ellos. Los niveles profesionales más altos tienden a caracterizarse por un pensamiento más reflexivo, capaz de superar concepciones previas.

Según Schön (1992) cuando se trata de profesionales que tienen una gran carga práctica durante su formación, como sería el caso de la fisioterapia, la capacidad que se ha de trabajar de forma preferente es la que denomina “reflexionar-en-y-desde-la-acción”. Los fisioterapeutas, como todos los profesionales de las ciencias de la salud, deben solucionar en su quehacer diario  problemas complejos en los que la simple disposición de conocimientos científicos y las habilidades técnicas no resulta suficiente, ya que es fundamental que la acción esté precedida y acabada por la reflexión.
La reflexión sobre uno mismo y sobre la intervención en el centro de prácticas al que asisten nuestros alumnos constituye el núcleo del e-portfolio. El alumno en prácticas puede reflexionar en dos sentidos hacia adelante y hacia atrás. Es decir, el alumno puede volver a examinar todos los supuestos educativos que tiene previo a las prácticas, y sobre esta base ir entretejiendo el conocimiento de lo que se va a aprendiendo de manera procesual. A esto se añade una proyectación o reflexión hacia delante, a través de una nueva conciencia de las propias metas y propósitos para la futura actuación. Por este motivo es un instrumento formativo que se inserta perfectamente bajo el paradigma de la educación a lo largo de la vida (Gavari y García, 2007).

Gonzalo Lorza Blasco
Profesor Estudios de Fisioterapia EUCS Manresa


Referencias:
Barberà, E. (2005). La evaluación de competencias complejas: la práctica del portafolio. La Revista Venezolana de Educación (Educere), 9 (31) 497-503. Recuperado de: http://www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S1316-9102005000400010&script=sci_arttext
Blanch, S., González, N. & Trafí, L. (2008). L’aplicació, el desenvolupament i lús reflexiu de la carpeta d’aprenentatge. En AA.VV. Carpetes d’aprenentatge a l’educació superior: una oportunitat per repensar la docència (43-65). Barcelona: UAB Servei de Publicacions.
Colén, T., Giné, N. & Imbernon, F. (2006). La carpeta de aprendizaje del alumnado universitario. Barcelona: Octaedro / ICE UB.
Gavari, E. (2009) El papel del docente y del alumno en la elaboración de portafolios. Revista de Educación, 349, 451-462.
Klenowski, V. (2004). Desarrollo de portafolios para el aprendizaje y la evaluación. Madrid: Nancea.
Prendes, M.P. & Sánchez, M.M. (2008). Portafolio electrónico: posibilidades docentes. Pixel-Bit Revista de Medios y Educación, 32, 21-34. Recuperado de http://www.sav.us.es/pixelbit/pixelbit/articulos/n32/2.pdf
Schön, D.A. (1992). La formación de profesionales reflexivos. Hacia un nuevo diseño de la enseñanza y el aprendizaje en las profesiones. Barcelona: Paidós.
Villa, A. & Poblete, M. (2007). Aprendizaje basado en competencias. Una propuesta para la evaluación de las competencias genéricas. Bilbao: Mensajero.